Aguas termales de Tohoku: el Japón salvaje

Aguas termales de Tohoku: el Japón salvaje

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Japón, tierra de naturaleza y manantiales termales, ha elevado la cultura balnearia a tradición. Un concepto de salud y bienestar que cada vez nos es más conocido en Occidente. Hoy viajamos a Tohoku, la región norte de Japón, la más remota y menos poblada para conocer sus aguas termales. ¿Nos acompañas?

En 2019, Tohoku era uno de los 20 destinos del mundo elegidos para viajar en 2020. Su aspecto indómito y una referencia constante al Japón salvaje y menos conocido eran y son sus señas de identidad. Hablamos de naturaleza, bosques y aguas termales.

Recorrido por las aguas termales de Tohoku

Debido a la actividad volcánica, que eleva la temperatura del subsuelo, Japón cuenta con miles de fuentes termales. Hoy recorremos la región de Tohoku, paraíso natural y termal.

Encajado entre la montaña y el río Yu, Higashiyama Onsen es uno de los tres pueblos termales más antiguos de Tohoku. Fundado hace 1300 años, dice la leyenda por el monje budista Gyoki, señores feudales y samurais encontraron sosiego en sus fuentes termales. Cerca de 15 hoteles de aguas termales y ryokan (posada tradicional)  se encuentran a lo largo del tranquilo río Yu, ubicado en un pintoresco valle. Los ryokan de madera de estilo antiguo son un viaje atrás en el tiempo, al verdadero Japón tradicional.

El paraíso senderista de Tohoku son las montañas Hakkoda, un conjunto de volcanes dispuestos en dos grupos. A sus pies, en la prefectura de Aomori, viajamos para conocer Sukayu Onsen, la primera zona de aguas termales designada como balneario de recreación popular en 1954. El Hiba Sennin Buro es un gran baño público de género mixto, una rareza en la actualidad.

Tohoku

En Iwate, la historia del pueblo termal Oshuku Onsen se remonta a hace 450 años. Su ubicación en las montañas es perfecta para disfrutar de un paseo otoñal y los tradicionales ryokan.

En la prefectura de Miyagi terminamos este recorrido termal por Tohoku a sabiendas de que son muchos los lugares por visitar en una tierra donde se rinde culto reverencial al poder sanador del agua. Naruko Onsen es uno de los tres mejores onsen de la región de Oshu, junto con Akiho Onsen de la prefectura de Miyagi e Iizaka Onsen de la prefectura de Fukushima. Naruko Onsenkyo es el término genérico que engloba cinco pueblos balnearios: Naruko Onsen, Higashi-Naruko Onsen, Kawatabi Onsen, Nakayamadaira Onsen, y Onikobe Onsen. Hay diez tipos de aguas termales en Japón y solo aquí brotan ocho de ellas en aproximadamente 400 fuentes., de las que en torno a 300 se localizan en el pueblo de Naruko Onsen.

Qué ver en Tohoku

Más allá de pueblos termales, la región de Tohoku es conocida por su riqueza natural y patrimonial. La costa de Sanriku, una formación rocosa frente a la costa del Pacífico</b, que pasa por las prefecturas de Aomori, Iwate y Miyagi, se extiende a lo largo de 200 kilómetros ofreciendo al visitante una parada inolvidable. Los acantilados de Kitayamazaki, las aguas paradisíacas de Jodogahama, la meseta de Hachimantai, que pertenece al Parque Natural de Towada-Hachimantai, uno de los tres Parques Nacionales que se encuentran en la prefectura de Tohoku son lugares indispensables.

Tierra de volcanes, chimeneas de vapor y géiseres que avalan su consideración como paraíso del baño termal y los onsen, la región de Tohoku también dispone de un rico pasado histórico. Viajamos así a Kakunodate, en la prefectura de Akita. La conocida como “la pequeña Kioto de Tohoku" es una pequeña localidad amurallada fundada en 1620 donde se conservan numerosas residencias de samuráis de más de 350 años de antigüedad. Durante la floración del cerezo, se convierte en uno de los lugares predilectos por los japoneses para disfrutar del hanami.

Tohoku

Tierra de extremos, en Shirakami encontraremos el bosque de haya más grande del mundo, declarado Patrimonio Natural de la Humanidad, y el lago más profundo de Japón, el Tazawako, con más de 423 metros. Es un lago de caldera que rodea a un gran cráter.

Otro de los lugares que ver en Tohoku es el Monte Zao, considerado una de las grandes joyas de la naturaleza nipona. Se trata de una cadena volcánica con manantiales y onsens en el que se encuentra el lago del cráter Okama, de 27 metros de profundidad y 1.000 metros de circunferencia.

El terremoto de 2011 y el tsunami posterior devastó la costa sudeste de Tohoku desencadenando el accidente nuclear de Fukushima. Sendai, la mayor ciudad de Tohoku, se encuentra al resguardo de los dañinos efectos gracias a los islotes de la bahía de Matsushima. Compuesta por 260 islas, el archipiélago es considerado uno los Nihon Sankei, los tres paisajes más pintorescos del país, junto con Itsukushima en isla de Miyajima y Amanohashidate al norte de Kioto.

Y así llegamos al final de un viaje termal y natural por el Japón más desconocido y salvaje donde el agua termal fluye desde épocas inmemoriales y el termalismo es una tradición reverencial.

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