La belleza en la Edad Media: de tez de porcelana a pelucas esculpidas

La belleza en la Edad Media: de tez de porcelana a pelucas esculpidas

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La Edad Media fue una época tremendamente interesante y fascinante. Mucho se ha contado sobre las costumbres de esos siglos en diferentes aspectos, y la belleza no iba a ser menos. Seguro que has leído ya sobre los hábitos de higiene -o más bien la falta de ella-, pero a su manera, las mujeres de la Edad Media daban mucha importancia a su aspecto. Así que vamos a viajar en el tiempo y conocer los trucos de belleza de la Edad Media.

Los cánones de belleza

Al tratarse de una época tan extensa -la Edad Media comprende desde el siglo V al XV- los cánones de belleza fueron cambiando dependiendo del tramo al que nos refiramos. Por ejemplo, en el siglo XIII las pelucas de las mujeres era un arte y cuanto más grande y elaborada, mejor. Sin embargo también se estiló que las mujeres llevasen el pelo cubierto.

Una constante de belleza fue la tez blanca. Durante la edad media estaba considerada el mayor signo de distinción.

“Tez blanca, cabellos rubios, expresión risueña y torso delgado, estereotipo de belleza”

En términos generales, la estética nórdica era la que se imponía. Las mujeres consideradas más hermosas lucían cabellos rubios y tenían un rostro ovalado, labios finos, nariz pequeña y una expresión risueña. También se esperaba que su torso fuese delgado.

Por su parte, los hombres debían de asemejarse a la idea que aún hoy en día tenemos del 'caballero' o 'guerrero': hombros y pecho anchos, piernas largas, fuertes y rectas y manos grandes.

Armadura Edad Media - Caldaria

Higiene y trucos de belleza

El cuidado de la belleza surge en la Edad Media a partir del siglo XI. Vendedores ambulantes recorrían castillos y moradas de aquellos que podían permitirse sus productos cargados de bálsamos y otros artículos de tocador. También proveían a sus clientes de hiervas medicinales y ungüentos que utilizaban para cuidar su aspecto.

Como ya te hemos adelantado, la piel blanca y sin cicatrices era fundamental para las mujeres de la época, así que su principal objetivo era protegerse del sol. Pero eso no siempre era suficiente. Enfermedades como la viruela muchas veces marcaban los rostros de las damas que llegaban a aplicarse cerusita o blanco de plomo, un producto tóxico con la que muchas se envenenaron, para ocultar esas cicatrices.

Hoy, por el contrario, cuanto más bronceados, mejor, incluso en ocasiones a cuesta de nuestra salud. No vamos a decirte que copies el estilo medieval, pero sí que adoptes un poco su costumbre de protegerse del sol, tu piel lo agradecerá. También que la hidrates, en tu caso no será necesario que esperes los ungüentos en tu castillo, pero sí que apliques los productos actuales con regularidad como lo hacían las damas medievales.

Sobre la higiene han corrido ríos de tinta. La teoría más extendida es que el baño no se encontraba entre las costumbres de la sociedad de la Edad Media. De hecho se dice que Isabel La Católica, que reinó en los últimos años de la época, solo se había bañado dos veces y que su olor era bastante desagradable.

Sin embargo, otras historias cuentan que no era tan exagerada la falta de higiene, aunque desde luego nada que ver con los hábitos de hoy en día. Lo que si llegó a finales del siglo XIV fueron los perfumes con base alcohólica y aceites esenciales que se conocía como aromas.

Antes de esta fecha, ya existían diferentes fragancias, de hecho los perfumistas fueron reconocidos como gremio en el 1190, pero no fue hasta finales del siglo XV cuando comenzó a extenderse su uso.

Como ves, la Edad Media fue un periodo particular también en lo que a belleza se refiere, aunque no nos dejase una herencia tan rica como las costumbres romanas o egipcias.

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