20 de marzo: Día Internacional de la Felicidad

20 de marzo: Día Internacional de la Felicidad

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Este 20 de marzo se celebra el Día Internacional de la Felicidad y, aunque todos la tengamos presente como una de las mejores sensaciones que podemos sentir, no fue hasta hace siete años cuando la Organización de Naciones Unidas (ONU) le dedicó un día internacional. Lo curioso del asunto es que la resolución para la instauración de este día fue impulsada por un pequeño y casi desconocido país como Bután. Allí, desde principios de la década de los 70, se reconoce el valor de la felicidad nacional sobre el de los ingresos nacionales y se prioriza la Felicidad Nacional Bruta sobre el Producto Nacional Bruto.

¿Qué es la felicidad?

Pero, volviendo al tema principal… ¿qué es realmente la felicidad? La Real Academia Española de la Lengua la define como un “estado de grata satisfacción espiritual y física”, una definición quizás demasiado escueta para expresar todo lo positivo y los beneficios que otorga a las personas que la disfrutan.

Y es que, aunque no lo creas, la ciencia ha demostrado que ser feliz tiene unos efectos increibles en nuestro organismo, por encima incluso del plano psicológico, pues este tipo de emoción no vive solamente en nuestro cerebro, sino que también está asociado a sensaciones corporales.

Investigadores finlandeses se encargaron de inducir diferentes emociones en más de 700 voluntarios y cartografiaron el aumento de actividad sensorial en sus respectivos cuerpos. Lo sorprendente es que aquellos que sintieron felicidad aumentaron sus emociones en todas las áreas del cuerpo, principalmente en la cara y el pecho. Otras emociones, como el miedo, la rabia, la tristeza o la sorpresa, solo activaron determinadas partes del organismo. Por así decirlo, la felicidad es la única emoción que llena nuestro cuerpo de actividad.

En otro estudio se demostró que las personas más felices tenían ventajas a la hora de luchar contra las enfermedades. ¿Por su buena actitud o predisposición? También, pero lo llamativo es que había una expresión más fuerte de anticuerpos y genes antivirales en el ADN de este tipo de personas.

Respirar aire puro

¿Dónde está la felicidad?

Muchas veces el problema con el que nos encontramos es que no sabemos realmente qué nos proporciona felicidad y andamos como locos buscándola cuando realmente puede que esté más cerca de lo que pensamos. Según una investigación psicológica reciente, las experiencias cotidianas mundanas pueden proporcionarnos felicidad y, para demostrarlo, se pidió a unos estudiantes que crearan una cápsula del tiempo y que metieran en ella una conversación reciente, un evento social al que habían asistido, un documento que hubieran escrito y tres canciones favoritas. Después se les pidió que explicaran cómo se iban a sentir cuando, meses después, abrieran la cápsula.

A pesar que los estudiantes predijeron que no iban a darle mucha importancia al asunto, los investigadores demostraron que a la hora de abrir la cápsula estaban mucho más emocionados y felices de lo que se preveía, algo que intenta demostrar que tendemos a infravalorar la felicidad que podemos obtener de los acontecimientos cotidianos.

Búsqueda de la felicidad

Felicidad y relaciones con personas

Robert Waldinger es un investigador de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos que lleva muchos años intentando estudiar la felicidad y la salud y su conclusión de cómo consigue el ser humano la felicidad es lógica, aunque sorprendente.

No te equivoques, la felicidad no está en el dinero, la fama o los títulos académicos, aunque ayuden.  Lo que da la felicidad, según Waldinger, son las relaciones con las personas. Y no solo eso sino que hay una conexión directa entre las relaciones, la felicidad y la salud: "El hallazgo sorprendente es que nuestras relaciones y lo felices que somos en ellas tiene una poderosa influencia en nuestra salud".

En el lado contrario está la incapacidad de mantener relaciones con otras personas: la soledad. "La soledad mata. Es igual de poderosamente negativa que fumar o que el alcoholismo". Las personas que se sienten solas presentan muchos más riesgos para su salud.

En este sentido, otro estudio científico ha asociado las fuertes relaciones sociales en la infancia y en la adolescencia con adultos más felices, mientras que las relaciones sociales constituidas más tarde producían un índice menor de satisfacción.

ADN y felicidad

¿Está escrito en nuestro ADN si seremos felices?

No obstante, no todo es tan fácil como esto. Diversos estudios señalan que cada uno de nosotros tenemos una determinada predisposición genética hacia la felicidad, es decir, un nivel de felicidad basal que nos es innato y que viene determinado por nuestros genes. Y poco podemos hacer para variarla.

Según los psicólogos, existe una característica humana, conocida como adaptación hedonista, que sostiene que los cambios circunstanciales en la vida de una persona, tanto negativos como positivos, tienen un efecto efímero sobre nuestra felicidad: la tendencia natural es a volver al nivel de felicidad que genéticamente tenemos marcado. Esto se produce por la capacidad que tenemos de adaptarnos y acostumbrarnos a los cambios, ya sea que nos haya tocado la lotería, nos hayamos enamorado o hayamos perdido a un ser querido.

¿Significa eso que nunca seremos más felices de lo que está marcado en nuestro ADN? Sonja Lyubomirsky, doctora en Psicología e investigadora en el campo de la felicidad, señala que, porcentualmente, el 50% de nuestra capacidad para ser felices tiene una raíz genética, un 10% proviene de la influencia de los factores externos (recordad la adaptación hedonista), mientras que el 40% se corresponde a aquello que hacemos y que pensamos, a nuestras actividades intencionadas y a nuestras estrategias mentales para ser felices. Eso quiere decir, en resumen, que en una gran parte dependemos de nosotros mismos para ser felices.

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