Yoga facial, ¿qué es?

Yoga facial, ¿qué es?

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Cuando pensamos en practicar yoga y qué músculos ejercitamos con ella se nos viene a la cabeza las piernas, los brazos, la espalda, el abdomen… ¿y la cara? En la parte superior de nuestro cuerpo también hay músculos y, por eso, es importante no olvidarnos de ellos en nuestra rutina de ejercicios. El yoga facial tonifica los músculas faciales, lo que contribuye a prevenir arrugas, lograr una piel más firme y retrasar el envejecimiento del rostro.

¿Qué es el yoga facial?

Los músculos de la cara no levantan pesas, ni soportan la tensión de correr 15 kilómetros o hacer abdominales. Sin embargo, actos cotidianos como fruncir el ceño, gritar o reír (además del sol, una mala alimentación o malos hábitos, como fumar) acaban provocando arrugas, patas de gallo, estiramientos… Lógicamente no podemos evitarlos, pero sí retrasarlos y minimizarlos. Una buena opción es el yoga facial.

El yoga facial es una disciplina que combina diferentes ejercicios y posturas para “entrenar” los músculos de la cara. Con ella se consigue la relajación y tonificación de la piel, lo que previene la aparición de arrugas.

Yoga facial

Beneficios del yoga facial

Entre los beneficios del yoga facial estarían:

  • Una piel más elástica, firme y tonificada, evitando la flacidez.
  • Eliminación de arrugas.
  • Tonificación de los músculos faciales.
  • Mejora del flujo sanguíneo.
  • Eliminación de la hinchazón.
  • Liberación de estrés (la tensión también se acumula en esta parte del cuerpo).

Ejercicio de yoga facial

El yoga facial, al igual que otros tipo de actividad de relajación o ejercicio físico, necesita constancia y entrenamiento, pero es asequible para cualquiera y se puede practicar en casa sin problema.

Puede realizarse por la mañana, para “entrenar la cara” para las tensiones diarias, o por la noche, para conseguir una mayor relajación y descanso. En todo caso, basta con 5 o 15 minutos al día para ejercitar los músculos faciales, con la ventaja de que puede hacerse mientras vamos en coche, vemos la tele, nos miramos en el espejo…

Yoga

Existe una gran variedad de ejercicios de yoga facial. A continuación, te explicamos algunos de ellos:

  • Frente: colocamos las manos sobre la frente y presionamos. A continuación levantamos las cejas diez veces asegurándonos de que la piel se mantiene firme en esa zona. Por último, intentamos mover las orejas hacia atrás.
  • Ojos: para realizar este ejercicio es importante concentrarse en los ojos y procurar que el resto de la cara permanezca inmóvil. Consiste en mover los globos oculares de derecha a izquierda, después a la inversa, luego de arriba hacia abajo para, finalizar, al revés. Repetir cinco veces cada movimiento. Otro posible entrenamiento es colocar los dedos corazón e índice en la parte exterior de los ojos y tirar hacia la parte posterior de la cabeza hasta que se achinen. Repetir cinco veces durante cinco segundos.
  • Pómulos: metemos los labios hacia dentro de la boca y los mantenemos presionados. Al mismo tiempo colocamos los dedos en las comisuras y empujamos suavemente para dirigirlos hacia los extremos. Repetiremos diez veces.
  • Boca: hay varias posibilidades. Una de ellas es abrir la boca formando una “o” presionando el labio superior e inferior contra los dientes. Mantenemos cinco segundos y repetimos entre 5 y 10 veces. Otra posibilidad es coger aire, aguantarlo en la boca y llevarlo hacia la derecha, después a la izquierda, arriba y abajo. En cada posición hay que mantenerlo durante unos cinco segundos.
  • Mentón: sacamos la lengua y la dirigimos hacia arriba subiendo la cabeza para girarla poco a poco hacia la derecha (10 segundos). Regresamos a la posición inicial para repetir pero hacia la izquierda. Lo ideal es hacerlo cinco veces en cada dirección.

Como ves la yoga facial es sencilla. Basta con tener claros qué ejercicios podemos realizar en cada zona de la cara. Muy importante concentrarse en la respiración y realizar los movimientos lentamente. 

El ejercicio es básico para tonificar los músculos faciales y retrasar el envejecimiento de la piel, pero no lo único. Una alimentación sana y equilibrada, una buena hidratación, evitar la exposición inadecuada al sol y utilizar productos adecuados, también es fundamental. En este sentido, incorporar el agua termal a tu rutina de limpieza facial es más que recomendable.

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