¿Conoces la balneoterapia?

¿Conoces la balneoterapia?

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Curar con agua. Ese es el objetivo de la balneoterapia, una rama de la hidrología médica que se basa en el uso de aguas mineromedicinales y adecuadas instalaciones para obtener todos los beneficios que el termalismo ofrece a nuestra salud. A diferencia de la hidroterapia,  la balneoterapia o crenoterapia se basa en el uso de las propiedades específicas de cada tipo de agua mineromedicinal para tratar diferentes patologías. 

Origen de la balneoterapia 

El uso de las aguas termales como medicina curativa tiene su origen en la Antigüedad. Romanos y griegos popularizaron las casas de baño y eran conscientes de los beneficios de las aguas mineromedicinales para diferentes patologías. Pero también, mucho antes, en el antiguo Egipto donde utilizaban las aguas y lodos termales como tratamientos curativos. Después de la caída del Imperio Romano, las termas cayeron en desuso y no fue hasta el siglo XVIII cuando la balneoterapia empezó a coger de nuevo impulso, haciéndose todavía más popular durante todo el siglo siguiente. Fue la cultura europea la que volvió a ‘poner de moda’ el uso de las aguas termales y a partir del siglo XIX se popularizó tanto que la balneoterapia comenzó a utilizarse como tratamiento complementario de salud uniéndose a otras técnicas como la talasoterapia (la utilización del agua de mar como terapia). 

Balneoterapia

Una terapia medicinal en toda regla 

Actualmente, la balneoterapia tiene una importancia vital en nuestra sociedad. María Dolores Fernández Marco, directora médica del grupo Caldaria, asegura que la balneoterapia tiene el poder de minimizar los síntomas de varios tipos de dolencias: "La balneoterapia no es una medicina alternativa. Es una terapia documentada, con bibliografía y estudios clínicos, coadyuvante de otros tratamientos para reducir los síntomas. El balneario no va a curar una patología crónica, pero puede reducir los síntomas y dar calidad de vida", asegura. 

La balneoterapia está recomendada como tratamiento complementario al medicinal y, siempre que dicha patología lo permita, tiene beneficios sobre el paciente. Cuando una persona decide aprovecharse de las propiedades de las aguas mineromedicinales y tiene algún tipo de patología previa, es fundamental consensuar su idoneidad con su médico. Además, Caldaria cuenta con un equipo de médicos expertos que recomiendan a cada persona los tratamientos termales que más puedan beneficiarle. 

Conscientes del potencial de la balneoterapia la Universidad de Santiago de Compostela incluye, desde el año 2006, dentro de sus planes de estudio, la Cátedra de hidrología médica, una especialidad que permite capacitar a los futuros médicos para la utilización correcta de la hidroterapia en su práctica médica. Con el paso de los años, estas especialidades son más solicitadas por cientos de estudiantes, por lo que en 2019, se ha creado la titulación Técnico Superior en Termalismo y bienestar para Formación Profesional (FP).

Galicia, una potencia termal 

300 manantiales catalogados, una veintena de balnearios con más de 3.000 plazas de alojamiento y once plantas envasadoras de agua mineral son algunos de los datos que permiten aseverar que Galicia se encuentra en el buen camino para convertirse en una potencia en el sector.

La salud es una de las prioridades de los establecimientos Caldaria. Las aguas mineromedicinales de sus balnearios están especialmente indicados para pacientes con reumatismos, afecciones dermatológicas, respiratorias, estrés, tratamientos de belleza, procesos postquirúrgicos y postraumáticos

Técnicas balnearias 

La cura balnearia es un tratamiento poco agresivo y bien tolerado por los pacientes, que aprovecha el agua como agente terapéutico. Una de las técnicas más empleadas en balneoterapia son los procesos de inmersión en agua temperaturas de entre 37,5 y 39 ºC, durante 15 a 20 minutos. Otra técnica consiste en aplicar chorros a media presión, con temperaturas entre 39 y 42 ºC. En este tratamiento, a los efectos del agua se unen los beneficios del masaje que se produce como consecuencia de la presión de salida del chorro. La aplicación de lodos o fangos es otra de las técnicas frecuentes. Cada patología tiene asociada un tipo de cura termal que, en todo caso, debe estar supervisada y pautada por un equipo médico.

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